El proyecto

 

Jardín de Amor ofrece un servicio educativo, sanitario y alimentario a 90 niños y niñas que viven en extrema pobreza en Santa María de Jesús. Su objetivo es romper las cadenas de pobreza a través de la educación.

No solo se enseña a leer, escribir y a sumar, sino que se trabaja con las familias para ofrecerles una educación integral que incluye higiene, educación sexual y alimentación. El proyecto se hace cargo de todos los gastos escolares y proporciona diariamente un almuerzo a cada uno de sus alumnos. Además, y en caso de necesidad, la escuela se ocupa de asistir a los niños y niñas enfermos, llevándolos al médico y comprando medicinas. 

Una vez acaban su educación en la escuela Jardín de Amor, muchos vuelven a trabajar al campo porque no pueden permitirse continuar con su formación, por eso Jardín de Amor, dentro de sus posibilidades económicas, tiene un programa de Becas para que puedan continuar con la secundaria. Actualmente hay 11 niños y niñas becados  estudiando educación secundaria en la Antigua, a 20 minutos de Santa María de Jesús. Estos niños representan muchos años de esfuerzo y trabajo y son la primera generación de alumnos que va a terminar sus estudios de primaria y secundaria gracias al proyecto. Además, el año que viene, María Antonia – alumna de 19 años y que lleva desde el principio en el proyecto – se gradúa como licenciada en Magisterio y será la nueva profesora del equipo JDA.

 

Misión

Romper las cadenas de pobreza a través de la educación en el pueblo de Santa María de Jesús en Guatemala.

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Áreas de actuación

Nutrición

La desnutrición es el principal problema de los niños de Santa. La escuela ofrece un almuerzo diario a sus alumnos, y está en marcha el proyecto Desayuno, para ofrecer un primer alimento a la llegada de los niños a las clases. Cuando un niño no está bien alimentado, su rendimiento escolar es menor, por lo que este programa tiene el doble cometido de acabar con el hambre y mejorar el aprendizaje.

Educación

Es la herramienta fundamental para combatir la pobreza. La cultura y el saber son la clave para salir de un mundo rural y condenado a la miseria. Los niños y niñas reciben clases de Lengua, Matemáticas, Conocimiento del Medio, Historia e Inglés, así como otras enseñanzas tranversales...como a jugar. La mayoría de los alumnos de JDA trabajan en el campo desde los seis años, por lo que el juego es casi una asignatura más en el temario de la escuela.

Sanidad

El equipo de JDA se encarga de proporcionar también una educación higiénica a los niños. En Santa no disponen de agua corriente, y la poca que consiguen la utilizan para cocinar. Es por eso que la mayoría de ellos no van limpios. Además, se hace un seguimiento de los niños y sus familias, y ante casos de necesidad sanitaria, JDA ha recabado esfuerzos para que los miembros puedan acudir a un centro de salud, algo que ninguna familia de Santa se puede permitir.