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26
Jul

“Seño, usted me abría la puerta”

Estoy muy feliz de estar aquí.

Estas semanas con los niños están siendo increíbles. Siento que cada nuevo día que compartimos nuestro vínculo se va fortaleciendo, les estoy cogiendo mucho cariño. Ellos ya tienen más confianza con nosotras y no paran de hacernos bromas y cosquillas, son geniales. Fue muy gracioso cuando un día en el recreo un grupito de niños empezó a charlar con nosotras y a contarnos sus secretos, a decirnos al oído el nombre de la chica que les gusta con una sonrisilla de complicidad, y también preguntándonos si teníamos novio jajaja

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Uno de los momentos más emocionantes fue el ejercicio de imaginación que hicimos el otro día. Todos cerraban los ojos tumbados en el suelo y, guiados por nuestra voz, hacían un viaje por un bosque encantado en el que tenían que dejar volar su imaginación. Una de esas cosas era que llamaban a la puerta de una casa y alguien les abría y les acogía, y fue muy bonito cuando muchos de los niños nos dijeron después: “Seño, usted me abría la puerta”. Me sorprendió mucho que a lo largo del ejercicio todos estuvieron muy concentrados en la historia que les contábamos, ninguno abrió los ojos ni se despistó, y sobre todo en la parte final, en la que esa persona que le había abierto la puerta le llevaba a una fiesta en la que sus amigos y familiares lo acogían dándole mucho afecto y calor, muchos de los niños lloraron de emoción. Son muy sensibles, y el mensaje tan tierno que una de las niñas escribió en el dibujo que hicieron a continuación lo refleja muy bien: “Hay que vivir feliz porque el amor es un ángel, hay que vivir en familia.

También se me ha quedado grabado el momento en el que las seños iban llamando a los niños para entregarles la ropa nueva y ellos, tras recibirla, entraban a clase con la bolsita y una sonrisa enorme.

Hace unos díasIMG_5077 acompañamos a los niños en el camino de vuelta a casa y me encantó ir por las calles de Santa María todos de la mano, como una gran familia. Bianca me llevó a su casa y fue una gran experiencia hablar con su abuela, una mujer muy hospitalaria. Nos recibió con cariño y nos contó que, aunque los padres de la niña trabajan mucho, ella siempre ha puesto mucho empeño para que sus nietos puedan ir a la escuela y aprender lo que ella no pudo. Recuerdo que nos dijo con pena: “Yo ahora intento aprender el alfabeto, pero ya no puedo”. Las facciones marcadas de su rostro reflejan su trabajo, tesón y perseverancia. Cuando nos preguntó nuestra edad y le respondimos, exclamó: “¡Qué bonito! ¡Qué bonito!”, y en su voz se podía adivinar un sentimiento de nostalgia, el deseo de recuperar su juventud y tener la oportunidad de estudiar.

Estoy muy contenta porque ya hemos iniciado la construcción de la nueva clase para que estudien los alumnos becados. El día que empezamos a transportar los ladrillos me sorprendió que, sin que les dijésemos nada, muchos niños acudieron a ayudarnos y estuvieron trabajando con nosotras casi toda la tarde. Además llegó Dani, un voluntario americano muy simpático que nos ha estado ayudando, y también están aquí Claudia y Diego.

Los obreros que trabajan con nosotras son muy majos, uno de ellos es un hombre muy paciente que, al explicarnos lo que debíamos hacer, a medida que él lo hacía nos iba diciendo con su acento característico y un ritmo pausado: “Es muy sencillo, jalando, amarrando, jalando, amarrando…”, y la verdad es que cuando aprendimos a hacerlo nos pareció muy divertido.

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Flavia y yo estamos llevando a cabo el proyecto de Guatedanza en la clase de seño Jazzmin, que nos está ayudando un montón. Cada vez que les enseñamos una canción, un baile, un ritmo… ella se implica muchísimo, y me alegra un montón ver que también lo disfruta. Además, está siempre muy abierta a nuestras propuestas, le apetece arriesgar y experimentar, y creo que eso es muy generoso por su parte. Hemos descubierto que lo que más le gusta a los niños es aprender canciones con bailes y ritmos, hacer juegos de creatividad como, por ejemplo, crear estatuas grupales con el cuerpo, y hacer trabajos manuales. El otro día se lo pasaron muy bien fabricando collares, pendientes y amuletos con cápsulas de café, hicieron también unos para doña Berta, para su seño, para nosotras y un colgante para Julio, y muchos de los niños lo llevan puesto al cole todos los días.

Por cierto, a todos los voluntarios que habéis venido en años anteriores, los niños se acuerdan mucho de vuestra función de Tarzán y nos preguntan mucho por vosotros!!!

Un abrazo a todos 🙂

Comments
  1. Laura Llamas Fraga

    julio 27, 2016 - 1:41 pm

    Ayyyyyyyy, qué bonito leer esto, y qué recuerdos!! Soy Laura y fui voluntaria de mediados de mayo a mediados de junio. Fue una experiencia increíble y cada comentario que hecéis por aquí me emociona y me trae recuerdos 🙂 Como quisiera revivir muchos de los momentos que viví ahí con los niños. Entiendo perfectamente toda la alegría que sentís, es indescriptible a que sí? 😀 ¡Vividlo a tope y dadle recuerdos míos a los niños de seño Luisa, seño Antonia, a Julio a doña Berta… ! un besitooo

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