13
Ago

Ocean’s Eleven

Después de muchos aviones, eternas escalas, y varios paseos al aeropuerto, ya estamos el grupo al completo.

Los 11 voluntarios: Jaime, Laura, Isabel, Lucía, Guille, Hugo, Javi, Dani, Paula, Silvia y Cris, ya estamos preparados para dejar nuestro granito de arena en la escuela.

Desde el primer día en la escuela, los niños de Jardín de Amor nos reciben con su inmenso cariño y sus incansables sonrisas, lo que nos da fuerza para empezar el trabajo en la escuela.

Durante los dos primeros días nos dedicamos a desenterrar una tubería en la zona del patio, para posteriormente cambiarla por una nueva más pequeña. Después de esto, para dejar nivelado el suelo, trasladamos la tierra procedente del huerto y cubrimos la tubería.

Hasta ahora, esto era una zona de tierra en el patio, que en unos días la cubriremos de baldosas antideslizantes que darán un aspecto más limpio y acogedor a la escuela. Esto mismo lo haremos en la zona de la entrada con la ayuda de un albañil de la zona.

Y por si acaso no teníamos suficiente, alternamos el trabajo anterior subiendo bloques de hormigón a la azotea, que servirán para crear una pendiente para que no se acumule el agua cuando llueva.

El jueves, el tiempo nos jugó una mala pasada y las lluvias torrenciales decidieron darnos la bienvenida. Viéndonos obligados a dejar la obra a un lado, aprovechamos para empezar a diseñar y pintar la nueva biblioteca.

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También hemos empezado a participar en las clases de los niños, nos dividimos por parejas y apoyamos a las profes en las lecciones que tocan cada día.

El viernes, para terminar la semana, pasamos la mañana en el campo con los niños. Disfrutamos mucho todos juntos, jugamos al fútbol, baloncesto, nos tiramos haciendo la croqueta por la colina y terminamos cantando canciones del campamento, incluso algunos niños se acordaban de otros años y cantaban las canciones con nosotros.

Para los que ya hemos estado en la escuela otros años, es como si nunca nos hubiéramos ido, volvemos a tener las mismas sensaciones de veranos atrás, todo parece igual que antes, excepto algo que si que ha cambiado, es emocionante reencontrarnos con los niños y ver todo lo que han crecido, algunos están casi irreconocibles de los mayores que están.

Este finde lo pasaremos en Antigua, el sábado por la mañana subiremos al volcán Pacaya, algunos visitarán el Domingo el lago Atlitán, y el resto del finde lo dedicaremos a sumergirnos en la ciudad tan maravillosa en la que estamos viviendo.

 

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