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12
Jul

La magia del ser humano

Parece mentira que sólo llevemos unos días aquí. Me siento ya familiarizada con el lugar, con las personas con las que pasamos el día, como si las conociese desde hace mucho más tiempo. Se debe sin duda al carácter afectuoso, cálido y acogedor de Julio, el director de Jardín de Amor, siempre disponible y dispuesto a contarnos historias de grandes personas como la de Antonia; de Elder y Marina, dos personas entrañables que hacen de esta casita un hogar tranquilo, mágico e íntimo en el que te sientes a gusto, conversar con ellos es un placer, y las comidas que nos preparan están deliciosas; y por supuesto de las seños y de los niños, que nos recibieron el primer día con una alegría y un brillo en los ojos que me emocionaron. ¡Cuánta ilusión reflejaba su rostro, como si acabasen de llegar los Reyes Magos! Fue precioso. En cuanto llegamos a la escuela empezamos a jugar con ellos, y desde el minuto cero no dejaban de abrazarnos y achucharnos, ¡son un amor!

Los primeros días estuvimos fabricando con ellos marionetas y fue muy divertido. Al principio estaba un poco nerviosa al verme rodeada de muchísimos niños, cada uno pidiéndome que le ayudase con una cosa diferente, quería ayudar a todos a la vez y no podía, pero ha sido precioso ver lo generosos que son los unos con los otros. Por ejemplo, cuando no podía ayudar a un niño porque estaba con otro, él no se enfadaba sino que me traía corriendo el material que su compañero necesitaba. Me ha sorprendido lo bien que pintan, de verdad que han hecho unos dibujos increíbles, ¡están hechos unos artistas! Después han descrito a los personajes a los que han dado vida y nos han contado historias ingeniosas, como la de una princesa muy estudiosa que de mayor quiere ser maestra en Jardín de Amor, o la de un personaje hippie muy simpático, con el pelo de colores y con ideas muy progresistas.

También hemos cantado muchas canciones, algunas nos las han enseñando ellos y otras nosotras a ellos, como la del pato y la pata, que ha triunfado, y ahora no dejan de cantarla. El otro día Flavia no pudo ir a la escuela porque se encontraba un poco mal, y en cuanto llegamos nos preguntaron preocupados por qué no había venido, qué le pasaba, y le hicieron un dibujo para que se recuperara pronto.

Me está sorprendiendo también lo diligentes y trabajadores que son todos los niños, que a pesar de su cansancio y de sus circunstancias difíciles ponen gran atención y empeño durante las explicaciones, aprovechando al máximo esta oportunidad. También me estoy dando cuenta de que me encanta dar clases, es genial.

Y no he hablado aún de doña Berta, la cocinera de JDA y madre de varios alumnos, un cielo de persona. Cada mañana al llegar a la escuela nos da un abrazo fuerte fuerte. Admiro su entrega, su trabajo y sobre todo el cariño que pone en todo lo que hace.

Y qué decir de las cuatro chicas con las que estoy compartiendo esta aventura. Me siento súper a gusto con ellas, con gran confianza para expresarme, y nos reímos un montón juntas. Nunca habría pensado que convivir con un topo, una ardilla, un perezoso y un besugo sería tan divertido, formamos una familia curiosa jajaja ellas saben bien a lo que me refiero.

Quiero finalizar con dos pinceladas del día que visitamos Antigua. Me gustó recorrer las calles, tocar las paredes de colores vivos que dan tanta vida y alegría a la ciudad, y dejarme embadurnar por sus olores y sabores. Conocimos a dos músicos callejeros que molaban un montón y de los que creo que todas nos hemos enamorado. Cuando, después de escucharles tocar, nos dijeron que se conocían sólo de dos días me sorprendí un montón de la cohesión que se había creado entre ellos en tan poco tiempo. De todos los lugares que visitamos me encantó la antigua catedral, un lugar muy especial del que me encantaría despedirme antes de que nos vayamos. Allí conocimos a Stella, una chica  de nuestra edad que nos enseñó con gran ilusión a bailar marimba y con la que nos estuvimos riendo un montón. Ah, y se me ha olvidado decir que Elder (nuestro anfitrión) es nuestro maestro oficial de salsa jaja

¡¡Todos los niños, las seños y doña Berta, Julio, Elder, Marina y nosotros os mandamos muchos besos!!

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