IMG-20170727-WA0018
27
Jul

Echando un pulmón por la boca

Un día más en Guatemala, pero distinto. El equipo de voluntarios de JDA España se prepara para su primera excursión.

Ver el volcán Pacaya conlleva un pequeño sacrificio: levantarse a las 7 de la mañana para salir a las 8. Obviamente no conseguimos salir a esa hora, más bien a y 20. Nos llevó en furgoneta Don Mauricio, el hijo del dueño del hostal donde nos hospedamos. Tras una hora y media en carretera, llegamos a nuestro destino.

Los fumadores decidimos echarnos nuestro último cigarrillo antes del ascenso. (Chicos, para un futuro, mala idea. A los 15 minutos te estarás acordando de ese último pitillo).

Allí nos presentaron a nuestro guía, Ervin, aunque él se hacía llamar Mono. Y “por fin” nos pusimos a andar. Nos ofrecieron caballos para el ascenso, y Paula y Alicia decidieron cogerlo. En el primer tramo, sinceramente, pensé que no lo iba a conseguir, noté mucho la altura, mi maravillosa condición física y que mis pulmones no dan mucho más de sí.

IMG-20170727-WA0019

Nos siguieron dos o tres chicos con caballos por si alguno de nosotros se lo replanteaba. Y en un momento de flaqueza, reconozco que estuve a punto de pedir uno, y cuando giré la vista, ya nos habían abandonado. Así que no me quedó otra que seguir subiendo con la lengua fuera, mientras Mono iba fumando a mi lado…

Mono nos iba enseñando la flora del lugar y hablándonos también de la fauna. Nos dio a probar una planta que cura el mal de altura (creo recordar que se llamaba caña de lima o de limón). No sé si sería por eso, por el efecto placebo, o porque me dejaron cargar mi mochila en el caballo de Paula, pero empecé a ver algo de luz al final del túnel. También nos enseñó la Malamujer, un nombre un tanto peculiar, cuya savia produce quemaduras… Mujeres que me estéis leyendo, comenten su opinión respecto al nombre de la plantita.

En cuanto a la fauna, nos habló de dos serpientes. La Barba Amarilla, cuyo veneno puede matar a una persona si no se le administra antídoto en los primeros 18 minutos. Y os preguntaréis: una hora y 40 minutos de ascenso, 40 minutos de descenso… ¿Qué pasa si te pica arriba? Buena pregunta. La respuesta simple al parecer: amputación. Así sobrevivió un hombre de la zona, se amputó uno de los dedos de la mano. Pero sin duda la serpiente que más comentarios suscitó fue la llamada Tapalcua. Sí, Tapa cua, sí, cua cua… culo… Si no tienen imaginación queridos lectores, yo se lo explico encantada. La creencia popular afirma que esta serpiente se introduce en el ano de los humanos cuando defecan en el monte, alojándose en los intestinos, y la única forma de sacarla (porque tirando haría mucho daño ya que dispone de pequeños pinchos), es con el olor de la leche caliente. Claro está, al llegar a casa tuve que consultar con Google y, según Wikipedia, estas creencias populares son falsas. Queridos amigos, podéis cagar tranquilamente en el monte. Aunque la broma nos acompañó el resto del viaje.

IMG-20170727-WA0021

Tras subir (y he de decir que tres de los cuatro primeros compañeros en culminar la cima eran fumadores), comimos nuestros bocadillos y nos dirigimos a Lava Store, una tienda situada a 2.300 metros sobre el nivel del mar, que vende collares y pulseras hechas con lava. En esa misma zona pudimos comer nubes que calentamos con los vapores calientes que salían de algunas de las piedras volcánicas.

El descenso, tras la paliza previa, fue más ameno. De hecho, bajamos corriendo varios tramos, mientras Mono más que ayudar, arrastraba a mi hermana tras de sí.

Finalmente llegamos a casa después de dos horas y media en carretera debido al atasco. Pero, a pesar de que el ascenso me hizo replantearme mi hábito tabáquico, mereció muchísimo la pena. ¡¡100% recomendable!!

Elisa Fernández

Post a Comment