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19
Ago

¡Buenos días profe “lector”! ¿Cómo está?

Con la frase que titula esta entrada nos reciben todos los días los niños que esperan impacientes su refacción y la hora del juego. Es esta energía la que nos impulsa a subir cada mañana,  coger el azadón y el machete y, en el caso de hoy, a pringarnos las manos de pintura para la valla. A esto hay que añadir la satisfacción que nos da cada vez que los niños nos invitan a jugar a la “llorona”, a los “yakis”, al “tenta” o simplemente a “los trompos” (peonzas).

Nosotros intentamos agradecérselo tratando de hacerles llegar, con nuestras representaciones que cada vez salen mejor, el mensaje de Tarzán del día: “El gran valor de la amistad que es tan fuerte que hace que llegues a jugártela por tus amigos”.

Tras acabar la jornada, por fin hemos tenido un momento como grupo en el café Monoloco y, entre platos enormes de nachos y cubos de cervezas “Gallo”, disfrutamos de nuestro merecido descanso. Y como no, un día más, no podía faltar una vuelta por el Mercado Artesanal de Antigua.

Al llegar a la casa nos encontramos con una sorpresa traída directamente desde Madrid: Víctor, que  llega con las pilas cargadas para ayudarnos a cumplir nuestros objetivos en el proyecto Jardín de Amor.

Don Elder y Doña Marina, que nos tratan como si fuésemos de su familia, nos han cocinado un plato típico guatemalteco llamado “pepián”. Esta comida se basa en un caldo de güisquil, con granos de café, pollo y patata.

Una agradable noche nos invita a refugiarnos en las literas para coger fuerzas para un nuevo día en Santa María. El Equipo se despide como responderían los niños a la pregunta que abre esta entrada: “Muy bien, gracias a Dios”.

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