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Mar

Un viaje solidario: el voluntario

El proyecto de Jardín de Amor está abierto a cualquier tipo de colaboración. Las circunstancias personales de cada uno condicionan la manera en que se pueda pero todas son necesarias para que este proyecto siga avanzando. Por eso, tanto el voluntariado como las donaciones -monetarias o no- son los cauces básicos para poder colaborar con el proyecto. 

El voluntariado en la escuela. Como voluntario, lo único que necesitarás será energía, ilusión y ganas de contagiar alegría. Los niños del proyecto vienen a la escuela cargados de problemas familiares, económicos o de salud. Al venir a Jardín de Amor tienes que estar dispuesto a vivir una experiencia centrada en la persona, teniendo una visión positiva del niño, acogiendo a cada uno tal como es y cuidando su crecimiento. Sólo así podrás ofrecer toda la ayuda que requieren en la escuela.

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Anabel, voluntaria de JDA, con José Luis

Una parte del trabajo como voluntario se centra en el trabajo dentro de las aulas. La función en la escuela es de apoyo, tanto a las maestras como a los niños. Cabe añadir que la creatividad y la imaginación son dos ingredientes clave para cualquier actividad que se quiera hacer con ellos. Los juegos didácticos, por ejemplo, son una buena opción para que no se distraigan y adquieran mejor los contenidos. Además, en horas no lectivas, siempre podrás realizar actividades destinadas a pasar más tiempo con los niños, como ver películas, leer cuentos, jugar al fútbol o enseñarles a hacer pulseras.

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Voluntarios repellando la fachada de la escuela en 2013

La otra parte del trabajo como voluntario es ayudar en la construcción de la escuela. Es un trabajo cansado físicamente pero siempre tendrás compañía que te hará la tarea más llevadera. Además, si el voluntario y JDA cuenta con un presupuesto holgado se puede seguir colaborando en la construcción de casas para las familias más necesitadas del proyecto.

La experiencia del voluntario es inolvidable. Conocer a los niños, ofrecerles tu confianza y cuidarles es la mejor manera de hacerles felices y distraerles de sus problemas diarios. Eso sí, no te sorprendas si los niños te acaban mostrando mucho más cariño del que puedas darles; esa es la magia de Jardín de Amor, y por eso una experiencia aquí siempre merecerá la pena.

Donativos. A parte del voluntariado, la escuela necesita apoyo económico para subsistir y seguir creciendo. Donaciones periódicas o puntuales son opciones que los voluntarios han ofrecido en los años que el proyecto lleva funcionando. No obstante, la imaginación también es necesaria en este aspecto, ya que existen numerosas opciones con las que ayudar. En cualquier caso, es importante recordar que los donativos llegarán íntegramente a la escuela, sin verse afectados por intermediarios.

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